Con “v” de burro

burro

“¡Vein-ti-cua-tro-ho-ras! ¡Con-Ja-co-bo-Za-blu-dovs-ki!”, decía ese locutor del mal cuando yo era una pequeñuela. Y el hombre pronunciaba las sílabas con tal dramatismo que parecía que estuviera anunciando la llegada del Maligno u otro ser igualmente aterrador o imponente.

Pero lo que a mí más me chocaba, a pesar de no haber tomado nunca una clase de fonética y fonología, era esa “v” impostada, exagerada, explosiva y ridícula, pronunciada como la labiodental inglesa o francesa y ajena por completo al español que yo había escuchado hablar desde que era un feto y me chupaba el dedo gordo en el vientre de mi santa madre.

Porque no hace falta estudiar ni la primaria para saber que en español el sonido de la “v” labiodental simplemente no existe. Lo sabe sin saberlo cualquier mexicano común y corriente, desde las cajeras del Superama hasta los dependientes de las zapaterías, pasando por contadores públicos y privados y amas de casa de todas clases sociales, y desde los niños del kínder hasta mi abuelita…

Quienes no se han enterado son varios locutores y periodistas (algunos incluso brillantes) y miles de bienintencionados maestros de primaria, de esos que le enseñan a uno también a declamar “El brindis del bohemio” con voz quebrada y grandes gesticulaciones desgarradas, creyendo que nos transmiten así lo más elevado del arte y la cultura.

“Una es la be labial y otra la ve labiodental”, te explican los profes más ilustrados, tan tranquilos. Y luego se van a sus marchas a pedir aumento de sueldo. A su paso dejan a cientos de inocentes esforzándose vanamente por poner la dentadura chimuela sobre el labio inferior para decir “ve”, aunque nadie más, ni aquí ni en el resto de Latinoamérica ni en España lo haga.

Hace casi 20 años ya que mi difunto maestro de filología, Lope Blanch, hizo este mismo berrinche que yo hago ahora en un cuadernillo titulado Los medios de información y la lengua española, del cual se tiraron en la UNAM dos mil ejemplares que, se supone, circularon en su tiempo entre “comunicadores”.

La buena nueva, que la “v” se pronuncia igual que la “b”, ambas con ambos labios bien apretaditos, desde el siglo XVI, parece que no pudo difundirse como merecía, y el resultado salta hoy al oído: ni siguiera periodistas con la calidad, la inteligencia y la lucidez de Carmen Aristegui se salvan de salpicar de “ves” labiodentales algunas palabras que se quieren importantes, aunque como es lógico en el noventa por ciento de los casos el esfuerzo no es suficiente y se termina claudicando a la pronunciación normal, bilabial, que es la que utilizamos todos y la que se trajeron hace cinco siglos los españoles junto con la viruela.

Debería valerme, con be de burro, cómo pronuncien el español mis semejantes. Pero me choca que lo hablen mal quienes cobran precisamente por hablarlo, como aborrezco que mexicanos y mexicanas, niños y niñas, idiotos e idiotas todos debamos estar escuchando esa ridícula dupla de palabras terminadas en masculino y en femenino que pretenden ser políticamente correctas, como si alterando el correcto uso del español las mujeres quedáramos reivindicadas. Como me chocan también los que hablan del “dialecto” maya en vez de la lengua…

En fin. La “corrección” afectada que no es sino muestra de desconocimiento, buena voluntad malentendida o, en el peor de los casos, simple pedantería. Vanidad de vanidades, en el lenguaje como en nuestras cabezotas, todo es vanidad.
Con ve de burro.

(Este verrinche metaberval fue mi terera entrega de Chilangismos. También para la lengua, cómo no, soy bien neurótica)

4 Responses to “Con “v” de burro”

  1. Guillermo says:

    Hola Mónica, ¡qué milagro! excelente comentario del tan denostado Zabludovski, por cierto dónde puedo conseguir tu último libro. el de sexo sin dolor.
    Saludos
    Guillermo

  2. Monica says:

    Gracias Guillermo. El libro debe estar en Gandhi, FCE y Sanborns, se supone… Ojalá lo encuentres, avísame si no, por favor.
    Un abrazo

  3. Estoy más que de acuerdo con aquello de llamar a los niños y a las niñas, prefiero el uso universal del masculino, de hecho mis referencias son hacia el género masculino, digo mi perro aunque se que es hembra, ahora que en la web uso la @.
    Mi abuela alguna vez nos platicó que a ella le enseñaron el alfabeto fonético y sí pronunciaba difente las V, B, era simaptico escucharle el abecedario completo en fonemas, lo curioso es que aun y con la buena pronunciación; parte de su entorno -ella era de un rancho de Guanajuato- eran de las que decía Antoño y companía :P }
    Saludos Mónica

  4. Ing. Juan Manuel says:

    De acuerdo hasta Carmen Aristegui lo hace y el Jacobo prostituía el idioma como se le pegaba la gana, aunque a veces lo hacemos de manera involuntaria por ese dogma que traemos de la educación pública, que no justifica de ninguna manera, hasta Beatriz Paredes lo hace y mira que es una gran oradora, jajajaja.

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